Ama a un animal y tu vida cambiará para siempre

Han sido años reduciendo mi consumo e incluso dejando de comer carne durante mucho tiempo, pero fue hace unos meses cuando tomé la decisión de dejar de comer carne definitivamente. Esto es como todo, un proceso. Y lo sano de los procesos, es dejar que se desarrollen por sí mismos, sin forzar nada.


Me he permitido comer carne cuando no me he sentido preparada para dejarlo y sería hipócrita en este post, si juzgara a aquellos que siguen comiéndola, si me pusiera en una postura radicalista de "lo que yo hago es lo bueno" y tú "eres malo/a" por comer animales.


Sin embargo, sí me siento triste por aquellas personas que no tienen un ápice de consciencia; que ni se plantean el dolor que causa aquello que ingieren; que tratan a los animales como pura carne u objetos; que no se interesan por informárse; que maltratan; que ven el sufrimiento como algo normal; que se resguardan detrás de los típicos absurdos argumentos de "es lo que se ha hecho siempre", "necesito proteínas animal", "los animales están para comerse", para no ver la realidad.


¿Y cuál es la realidad?


Los cerdos tienen un coeficiente intelectual de un niño de 3 años, son más inteligentes que los perros, equiparándose a nuestros semejantes, los chimpancés. Los estudios demuestran que estos animales tienen memoria a largo plazo, reconocen su propio rostro en el espejo y son capaces de desarrollar estructuras sociales complejas y responder a muestras emocionales.

Los pollos tienen emociones similares a las de los humanos, son capaces de crear interacciones sociales complejas y sienten empatia. También la sienten las vacas, quienes además muestran satisfacción cuando resuelven un problema.



La realidad es que los animales sienten. Somos nosotros, en nuestra creencia de superioridad como especie, quienes hemos querido considerar que no es así y que por eso sus vidas nos pertenecen. Millones de animales viven esclavizados durante toda su vida, y es algo que vemos normal, que enseñamos a nuestros hijos desde que nacen como una realidad lógica y saludable para ellos. Y la verdad, puedo entender que la mayoría de las personas, nos encontramos tan alejados de estas especies, que asociamos una chuleta o un trozo de mortadela al producto acabado, a la marca, pero no a muerte, sufrimiento y esclavización. Puedo entenderlo, pero eso no justifica nada.


Como seres "inteligentes" que somos, tenemos la capacidad de tomar consciencia, de autorregularnos, de cambiar, de aprender, de crear, de buscar otras formas alternativas de alimentarnos (que sí, las hay, dejad de engañaros). En cuanto a esto último, muchos estudios actuales, exponen lo perjudicial que es la carne para nuestra salud (clickando sobre lo subrayado podéis descargaros un documento que resuelve cualquier duda al respecto) y de hecho, yo misma, puedo confirmaros que desde que no como carne, me siento más fuerte, más feliz y más activa. Aun así, tengo que oír en cada comida social "la locura que estoy haciendo" y "lo mala que me voy a poner".


Pero llegados a este punto y aunque todos esos estudios fueran erróneos y la carne tuviera muchos beneficios para mi salud...Me niego a obtenerlos. Porque me niego a seguir colaborando en esclavizar vidas; comiendo hamburguesas llenas de miedo; desatendiendo a mi corazón, que como el de todos vosotros, en el fondo, sabe que no está bien lo que estamos haciendo. Aquí os dejo un vídeo que me impactó muchísimo y me hizo tomar consciencia de toda la industria cárnica. Os animo a verlo. Es duro. Es la realidad.




"La grandeza y el progreso moral de un pueblo se mide por cómo trata a sus animales" Gandhi


Besos, amor

D.


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